Desde la Poesía

La reclusión pandémica me ha permitido avanzar en la redacción de un libro del que hoy he cerrado el capítulo cinco. Tras unos días de intensa actividad, he sentido la necesidad de encontrar un remanso en la poesía y he rescatado de mi biblioteca los versos de Joan Margarit y Antonio Gamoneda. Los dos han sabido encontrar semillas de gozo en medio de un mundo de tristeza. Al leer las páginas de uno y otro he tenido una sorpresa inesperada: sus pensamientos sobre la función de la poesía en la vida de las personas son una preciosa reflexión sobre el ocio valioso que muchos intentamos vivir.

Los dos poetas parten de una idea que recoge Antonio Muñoz Molina en Pura Alegría, el libro donde cuenta su experiencia personal con la literatura. El texto, cuyo acertado título tomó el escritor de una frase de Paul Theroux, es una apología del placer que proporciona leer y escribir: “Dos de las acciones que más me gustan en la vida”, dice en las primeras páginas. Algo similar les debe ocurrir a los poetas a los que antes aludía, ellos afirman que la poesía es consuelo y una parte importante de la vida.

Margarit habla de consolación porque, desde su experiencia, la poesía sirve para introducir en la soledad de las personas algún cambio, que proporciona un mayor orden interior frente al desorden de la vida. Él piensa que a veces nos enfrentamos a este desorden vital con los entretenimientos; pero el entretenimiento –asegura- no aporta nada nuevo, “se sale de él como se ha entrado”. Por eso el disfrute de la poesía es una forma de vivir el ocio valioso, no se trata de pasar el tiempo sino de gozar abriendo la conciencia a un mundo que amplía nuestro horizonte.

Gamoneda precisa que la poesía es realidad, es una parte de la vida, de nuestra propia vida, que, con independencia del género en que se manifieste, habla de nuestro sufrimiento y de nuestro placer. Por la poesía, asegura el poeta, convertimos nuestro dolor en placer. Eso explica que la verdadera poesía no sea un ornamento o una mera diversión. Como cualquier vivencia de ocio valioso, la poesía es una experiencia que nos ayuda a vivir mejor, a entender la realidad y a distanciarnos de ella para poder asumirla a través del disfrute y la depuración del dolor y el sufrimiento.

Poco resta añadir a estas reflexiones encontradas casualmente, pero pienso que tal vez sirvan para recordar que la poesía es uno de los modos de vivir el ocio valioso. Ese ocio que no debemos confundir con el entretenimiento y nos reconcilia con la realidad, el desorden y el sufrimiento a través de acciones sencillas y gratuitas. Acciones a las que nos entregamos porque sí, no por las compensaciones materiales que encontremos en ellas, sino por el placer de ensanchar nuestra vida en espacios que nos llevan más allá del egoísmo.

Manuel Cuenca Cabeza  23/01/2021

 

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2 Respuestas

  1. arturo sastré blanco dice:

    Bello texto don Manuel. Muy enriquecedor. Me ha antojado leer a sus poetas. Y a Usted cuando termine ese libro. Le abrazo. A. Sastré. México.

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