Ocio digno

El ocio moderno se ha identificado con el descanso, las vacaciones, el espectáculo y la diversión, pero distintas teorías que toman fuerza en el siglo XXI lo consideran una experiencia humana necesaria, capaz de proporcionarnos autorrealización, derecho, calidad de vida y, ¿por qué no? dignidad. Desde mi punto de vista, la clave para entender el nuevo concepto del ocio radica en el cambio de mentalidad, en la diferente concepción de la vida y el mundo que nos rodea.

El ocio, en cuanto experiencia elegida y deseada, está relacionado con las motivaciones personales, con la manera en que han ido emergiendo deseos individuales y sociales que antes no existían, prácticas y hábitos de vida que, independientemente de las posibilidades que tengamos, se abren camino en el tiempo histórico y se convierten en objeto de interés de una comunidad determinada.

El ocio digno es un ocio relacionado con el desarrollo humano. Entre sus muchas vertientes, quisiera destacar dos: una de realización personal y otra de compromiso comunitario. En el primer caso entramos en el mundo de las vivencias, en el segundo, en el de la solidaridad. Carreras y Osés, en Vivir solidariamente, afirman que, aunque la solidaridad pueda ser más o menos connatural al carácter de una persona, “es un aspecto del ser humano, quien, a medida que lo ejercita, descubre la satisfacción que le produce y, por tanto, lo esencial que le resulta. Por eso es tan importante cultivarla desde niños”.

Un ocio que haga compatible la satisfacción individual con la ayuda y la entrega a los intereses comunitarios es, además de un ocio solidario, un ocio digno. Un ocio que no está reñido con la satisfacción de nuestro descanso, ni con la distracción, el encuentro con los otros o la realización personal. Todas estas necesidades no pueden estar cubiertas del mismo modo, ni con la misma intensidad, en todos los momentos de la vida y en las distintas circunstancias. El ocio digno es resultado del aprendizaje y signo de madurez; es un acto inseparable de nosotros mismos y de nuestro modo de ser, forma parte de nuestras experiencias y nuestro mundo de valores.

 

Más información:

Manuel Cuenca Cabeza, Ocio solidario. Bilbao: Documentos de Estudios de Ocio, Universidad de Deusto.

 

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