El buen vivir

El pasado día 16 se celebraba el día mundial del ocio y tuve la oportunidad de ver en la web un interesante diálogo entre Danilo Santos de Miranda y Alberto Acosta. El tema era El derecho al ocio y su importancia en la vida cotidiana. Danilo, a quien conozco desde el V Congreso Mundial de Ocio, en 1998, es una autoridad desde el punto de vista de la gestión y de la práctica del lazer. En sus muchos años de experiencia como Director del SESC de San Pablo siempre estuvo interesado en profundizar en el conocimiento y la dignificación de las prácticas de ocio en Brasil. Su intervención recordó lo mucho que aporta al ser humano la cultura del lazer. Así se llama en portugués al ámbito experiencial que se desarrolla a través del deporte, la literatura, la música, el baile o los diferentes tipos de artes. El lazer, ocio en español, permite reconocernos como seres vivos, creativos y autónomos, pero también formar parte de ámbitos comunitarios.

Alberto Acosta, desde un punto de vista más teórico, recordó algunas ideas de su libro El Buen Vivir. En él defiende que “vivir bien” no es lo mismo que “vivir mejor” y habla de la necesaria relación armoniosa que debemos tener unos con otros y con la naturaleza. La pandemia del coronavirus nos ha hecho recordar algo que olvidamos frecuentemente, que somos naturaleza. Para Acosta el buen vivir está relacionado con la potenciación de una vida digna, que busca el equilibrio entre nuestra propia existencia y la de los demás. Él piensa que estamos dejando atrás nuestro ser comunitario y debemos mirar hacia otras realidades que conservan y han desarrollado estos valores para aprender de ellos.

Los dos ponentes estaban de acuerdo en que, tras la crisis global que vivimos, es necesario repensar los grandes valores de nuestra vida, entre los que el ocio ocupa un lugar privilegiado como espacio de reflexión y desarrollo humano. En ese contexto, el concepto Sumak Kawsay, vigente entre la población indígena, puede ser una oportunidad para imaginar otros mundos mejores. Ese ancestral concepto del Buen Vivir nos alejaría del consumo que nos domina, ofreciéndonos la oportunidad de construir nuevas formas de convivencia colectiva. No se trata de retroceder al pasado, sino de retomar sus ideas para buscar alternativas a la visión mecanicista del progreso, entendido exclusivamente como crecimiento económico. Necesitamos abrirnos a otras perspectivas sociales diversas, que nos permitan acceder a realidades comunitarias más solidarias  y sustentables.

Estas reflexiones me han traído a la memoria los planteamientos que hiciera Beltrand Russell unos años antes de que estallara la segunda guerra mundial. Él señalaba entonces que se pensaba demasiado en la producción y se concedía muy poca importancia al goce y la felicidad sencilla. Por esa razón, el autor defendía un mundo en el que nadie esté obligado a trabajar más de cuatro horas al día, donde todas las personas puedan tener la oportunidad de ejercitar sus aficiones y desarrollarse como seres humanos.

Han pasado los años y la pandemia que paraliza al mundo nos muestra que, junto a la salud, la producción y el consumo siguen siendo el centro de nuestra atención. Sin embargo, ni la producción de la que hablaba Russell ni el consumismo de ahora se justifican por el dinero que generan, sino por el beneficio humano y social que proporcionan. Es hora de pensar en un mundo post-covid en el que se recupere la alegría de vivir y la felicidad sencilla. Debemos darle una vuelta más al concepto del Buen Vivir.

Los estudios empíricos muestran que el ocio que proporciona mayor satisfacción al ser humano es el ocio solidario, una de las experiencias de lazer menos conocidas y menos practicadas en los últimos decenios. Tal vez por eso, incorporar la solidaridad y el bien comunitario a las prácticas de ocio sea la manera de convertir nuestro ocio-lazer en un valioso instrumento de desarrollo personal y social. Es el momento de pensar cómo hacerlo, de buscar la armonía de nuestro ser con los otros y recordar que todos formamos parte de una misma naturaleza.

 

Manuel Cuenca Cabeza 23/04/2021

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