Una vida de cien años

Una vida de cien años es algo cada vez más cercano. Cuando superemos los estragos de la pandemia que nos rodea, la vida seguirá y la opción de llegar a centenarios será una realidad para muchas personas. Eso significa que, tras la jubilación, se entrará en una etapa de la vida llena de posibilidades. Ante esta situación muchos autores nos alertan de la necesidad de adaptarnos a grandes cambios. Si queremos sacar el máximo de una vida larga deberemos ser flexibles, seguir aprendiendo y aumentar nuestra capacidad de asumir nuevas formas de pensar y relacionarnos.

Todo eso requiere capacidades y preparación. De ahí que valga la pena preguntarnos si somos conscientes de ello  y si estamos dispuestos a prepararnos. Por el momento me contentaría con poder responder a la siguiente pregunta: ¿Cuál es el papel que debe ocupar nuestro ocio en los cambios y transiciones que nos acompañarán en la última etapa de la vida?

Hay que considerar que el cambio que se produce tras la jubilación es de una envergadura diferente al que se verifica en etapas anteriores. Abandonado el trabajo y el contexto laboral, es frecuente que nos asalten dos cuestiones esenciales: ¿Quién soy yo ahora?  ¿Cómo me gustaría vivir? La respuesta puede carecer de sentido si no se realiza desde la libertad y se orienta hacia la satisfacción de cada uno, si es ajena a la motivación personal y a nuestra escala de valores. En este contexto es donde aparece el papel y la importante función del ocio valioso en esta etapa de la vida.

 Desprovistos de nuestros roles anteriores y con un horizonte posible distinto, necesitaremos experimentar caminos nuevos que vayan en sintonía con esas preguntas, nuestro carácter y nuestra personalidad. Gratton y Scott, en su libro La vida de 100 años, defienden que la experimentación no es solo para la gente joven, también es algo necesario para cualquier edad. Una dificultad añadida es que para vivir la tercera y cuarta etapas de la vida carecemos de modelos de generaciones precedentes. Por eso pienso que ha llegado el momento de recordar el concepto de ocio que nos legó el pedagogo Albert J.J.Kriekemans. Él pensaba que las experiencias de ocio son algo que nos restablece la voluntad y el valor de vivir. Vamos a necesitar mucha dosis de este tipo de ocio valioso si queremos disfrutar de una vida de cien años.

Manuel Cuenca Cabeza 22/05/2021

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