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El potencial innovador del ocio

El potencial innovador del ocio

Resulta difícil entender la sociedad actual ignorando que el ocio es un importante pilar de desarrollo en el siglo XXI. El ocio moderno se considera una fuente de desarrollo económico y social a nivel global. Sin embargo, los estudiosos del fenómeno señalan que su fuerza transformadora reside en el modo de entenderlo y hacerlo realidad. Pero el ocio ha tenido y sigue teniendo muchas acepciones: tiempo libre, ociosidad, actividad, afición, entretenimiento, pasar el rato, desconectar, evadirse. ¿Cuál es la manera en la que debemos entenderlo hoy?

En el Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto venimos trabajando durante tres décadas en el concepto de ocio experiencial que, desde un punto de vista empresarial, se ha convertido en un hallazgo innovador. Desde el área del consumo, la misma idea tiene su referente en la llamada economía de la experiencia. Pine y Gilmore afirman que es el comienzo de una nueva era económica y tratan de explicarlo con ejemplos como el que sigue: ¿por qué una taza de café cuesta más cuando se sirve en una cafetería de moda que si se toma en el bar de la esquina? La economía de la experiencia entiende que la clave está en los sujetos que quieren vivir experiencias memorables.

En el Instituto partimos del ocio entendido como experiencia humana, pero defendemos los valores de la persona y su dignidad por encima de otros valores, como pudiera ser el mero beneficio económico. Nuestro pensamiento humanista tiene la originalidad de orientar la reflexión en el origen grecolatino del ocio y las aportaciones de las investigaciones europeas y norteamericanas centradas en valores personalistas y humanistas. Ahí está también el núcleo de nuestro modo de entender el Ocio Experiencial.

Estudiosos del fenómeno del ocio, como Csikszentmihaly y sus seguidores, afirman que no es suficiente con vivir el ocio como experiencia humana, sino que deberíamos tender a hacer de él una experiencia humana valiosa. En esta línea de pensamiento señalamos cuatro opciones que, no por conocidas, dejan de tener suma importancia en el valor de la experiencia de ocio. Nos referimos al ocio activo, sustancial, creativo y solidario.

Se afirma reiteradamente que una sociedad que quiere tener como seña de identidad la innovación debe potenciar la creatividad de las personas. El ocio experiencial activo, sustancial, creativo y solidario proporcionan innovación, desarrollo y calidad de vida, pero no surgen espontáneamente. Necesita personas capacitadas, que puedan adaptarse a nuevos modos de pensar y a los cambios tecnológicos y de mercado. En este contexto, el diálogo entre educación y ocio no es un tema menor. Si el ocio ocupa uno de los primeros puestos en nuestra escala de valores y es parte esencial de los nuevos estilos de vida ¿cómo podemos dejarlo al arbitrio de la espontaneidad o del consumo? Formación, conocimiento y políticas económico-sociales son tres pilares fundamentales a la hora de potenciar un ocio innovador y humano.

 

Más información

https://www.blogs.deusto.es/EstudiosOcio/wp-content/uploads/2010/06/El-potencial-innovador-del-ocio.pdf

 

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