La des-familiarización del ocio

La des-familiarización del ocio es un proceso natural que nace con el afán de  independencia propio de la adolescencia, aunque también se produce en la pre-adolescencia. Se manifiesta, especialmente, durante los fines de semana. Es un fenómeno casi universal y forma parte de los modelos culturales de tránsito hacia la vida adulta en las sociedades actuales. En el caso español, los datos indican que son los hijos de las familias monoparentales y de las familias más tradicionales los que empiezan a emanciparse antes. Parece que el proceso funciona con menor aceleración en los hijos de familias en las que ambos padres trabajan.

La des-familiarización del ocio se manifiesta de múltiples maneras, pero existen dos que preocupan de un modo general. La vuelta a casa durante las noches de los fines de semana y el consumo de alcohol y otras sustancias adictivas. Dos de cada tres jóvenes españoles afirman beber regularmente a los 18 años. Este consumo, vinculado a la salida de los fines de semana, se inicia muy pronto, siendo frecuente en la adolescencia y generalizado en la post-adolescencia. Forma parte de una moda que ha arraigado en las últimas décadas, donde se ha unido el consumo de alcohol a los hábitos de ocio y, más concretamente, del ocio del fin de semana.

La familia tiene un papel decisivo en el origen y mantenimiento de esta moda. No podemos olvidar la incidencia de la imitación, de lo que ven en casa, ni la importancia de las actitudes más o menos seguras y convincentes que transmiten los padres. Diversas investigaciones muestran que los adolescentes con una mala percepción de las relaciones con sus padres, tienen más probabilidades de consumir alcohol y otras sustancias.  Un clima familiar desfavorable desde el punto de vista de la afectividad, comunicación o disciplina, incide en un consumo más conflictivo.

Pero, más allá del clima familiar, una investigación realizada en la Universidad de Deusto demostró empíricamente que es falsa la afirmación tópica de que los jóvenes que más se divierten son los que más beben o consumen más drogas. En ella se muestra que quienes mejor lo pasan y más dicen disfrutar son los más activos y comprometidos. Actividad y compromiso en los fines de semana es algo que, a estas edades, se relaciona con el cultivo de las aficiones. Desde hace tiempo se conoce que las buenas aficiones influyen positivamente en el ocio de los adolescentes. Su disfrute aumenta la posibilidad de satisfacción con la vida y tiene un efecto preventivo sobre el abuso de las drogas y el alcohol. De modo que la des-familiarización del ocio puede ser un proceso beneficioso y saludable cuando los padres iniciaron a sus hijos en un ocio positivo y respetaron que cada cual cultivara la afición que más le entusiasmó.

 

Manuel Cuenca Cabeza 04/03/2020

 

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