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Sobre el ocio familiar

Sobre el ocio familiar

Las familias proporcionan a sus miembros la satisfacción de múltiples necesidades: alimentación, educación, soporte económico etc. pero también proporcionan afectividad, interrelación y comunicación. El ocio colabora en el desarrollo de estas funciones más afectivas, creando un espacio en el que necesitan convivir las experiencias conjuntas con las experiencias interpersonales (de pareja, entre distintos miembros de la familia etc), además de con el ocio individual. 

Aunque el ocio sea una experiencia de tipo personal, elegida libremente, desde un punto de vista familiar se transforma en experiencia grupal compartida. Su práctica sistemática desarrolla lazos afectivos de unión, que tienen un reflejo inmediato en la cohesión de la familia y en su desarrollo. Los  vínculos que se generan en las prácticas de ocio son de muy diverso tipo, pudiendo variar desde la apertura altruista, con una incidencia beneficiosa para la familia y la comunidad, hasta la “distinción segregada”, es decir, como vivencia grupal cerrada a los otros grupos. 

El ocio familiar es una cuestión individual y grupal, no excluye los ocios personales pero reclama experiencias conjuntas. La expansión de los juegos familiares, las salidas en común los fines de semana y las vacaciones, la asistencia a espectáculos o la visión compartida de programas televisados, establecen un vínculo de unión entre los miembros de la familia, sean jóvenes o mayores, favoreciendo intercambios de todo tipo. El ocio multiplica las oportunidades de vivir experiencias conjuntas. 

Las relaciones entre padres hijos han evolucionado, multiplicando las posibilidades de diversiones comunes. Esta situación facilita el diálogo, posibilita que el padre se encuentre menos aislado de lo que correspondía a su rol tradicional y permite que la autoridad paterna se transforme, haciéndose más cercana gracias a las actividades de ocio. En cualquier caso, el ocio familiar se manifiesta a través de la iniciativa de las personas que constituyen la familia y sus distintos niveles de compromiso. Desde la simple asistencia o participación en un determinado acto, hasta a la implicación en su organización existe un largo tramo de compromisos diversos. Una lectura psicológica indicaría que es el tramo que va desde la simple actitud positiva hasta la autoidentificación.

El ocio familiar se define a partir de la propia familia que lo vivencia y se relaciona con la tradición y la cultura desarrollada en su entorno. En su sentido más puro, es una expresión de las personas que constituyen un grupo humano concreto. Expresión que, en muchos casos, pudiera arrancar de alguna iniciativa de tipo individual o particular, pero que pronto es refrendada y consensuada por el grupo como manifestación propia. Ocio familiar es aquel que se desarrolla a partir de la libre iniciativa de la familia, nutriéndose de sus experiencias y de su tradición, pero también del momento histórico, de la realidad global que la circunda, con sus modas y preferencias, y de las iniciativas de tipo institucional que, a corto o largo plazo, pueden incidir en nuevos hábitos y estilos de vida de ocio de los ciudadanos.

El ocio, en cuanto experiencia familiar, es un fenómeno complejo que debiera contribuir a que el grupo humano que la constituye viva más satisfactoria y felizmente.

 

 

A propósito de “El ocio, un ámbito de cohesión familiar”, Cuenca Cabeza, M., 2005

http://www.accionfamiliar.org/sites/default/files/fundacion/files/publicaciones/publicacion/doc.01-05._el_ocio_un_ambito_de_cohesion_familiar._manuel_cuenca.pdf

 

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