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Ocio y cultura

En las sociedades más desarrolladas se considera que la cultura contribuye al bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos; pero esa percepción subjetiva y colectiva de un mejor modo de vivir nos sitúa en el marco del ocio. En este sentido nos referimos a las manifestaciones culturales de las que disfrutamos, o podemos disfrutar, en nuestra vida cotidiana y, mucho más, en nuestros momentos de vacación y tiempo libre; es decir lo referido al disfrute de los bienes culturales, las artes, las publicaciones, las producciones audiovisuales o los espectáculos.

Durante mucho tiempo el mundo académico universitario ha pensado, y en muchos casos supongo que sigue pensando, que los términos Ocio y Cultura son conceptos enfrentados. Sin embargo, cualquier observador de la realidad actual puede advertir que el desarrollo de la llamada Industria Cultural está unido al desarrollo de la Industria del Ocio. Querámoslo aceptar o no, la realidad es que la oferta y la actividad cultural compite hoy con otras ofertas de ocio de diverso carácter y variopinto calado. Como indicara W. Rybczynski (1992), el nuevo ciudadano tiene que decidir entre lo que hace y lo que deja de hacer. Y en esa decisión interviene un entramado de factores diversos, entre los que se pueden destacar economía, tiempo, cultura, motivación, cansancio, etc. La cultura, desde la decisión y el disfrute personal del sujeto que la vivencia, nos permite situarla entre los planteamientos de ocio; pero ni la cultura como hecho humano es toda ocio, ni el ocio es todo cultura.

Como ocurre con otros muchos conceptos y áreas, cultura y ocio han difuminado sus fronteras de manera que sus relaciones se han hecho complejas, difíciles de diferenciar de un modo objetivo. Ésta es otra importante razón para valorar la cultura desde la subjetividad, es decir, desde la vivencia. La nueva cultura que nos rodea, ha de saber integrar los valores seculares inherentes a la cultura tradicional con los valores nuevos, propios de una cultura internacional hecha realidad gracias a las tecnologías.

 

Más información:

Manuel Cuenca Cabeza, Aproximación a las experiencias culturales desde los planteamientos del Ocio Humanista: pautas para una profundización cualitativa, en Documentos de Estudios de Ocio, núm. 44, 19 – 48.

 

  1. Javier Martinez Responder

    Completamente de acuerdo con su opinión.
    Estoy elaborando un trabajo sobre el ocio digital enfocado a videojuegos. Los videojuegos por ejemplo son una forma de ocio que, a suvez, tienen su cultura propia, una historia que contar en su evolución desde los inicios de un videojuego tan simple como Pong, hasta los más novedosos en la actualidad como cualquier Call of Duty, Mario Bross, Fortnite…

    Incluso hay formas de enfocar un videojuego a enseñar cultura, o ya no solamente cultura, sino conocimientos. En la actualidad un niño puede aprender los colores con una tablet, diferenciar formas con una app diseñada para ello. El aprendizaje es digital, y casi todo lo digital puede ser considerado ocio.

    No tiene por qué estar reñido aprender, disfrutar y conocer el mundo todo ello a la vez, sin duda todo esto gracias a las tecnologías.

    • Manuel Cuenca Responder

      Tu tema es muy interesante ¡ánimo!

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